en esta vida, pude ver la realidad, todo lo que quieras,
Mi querida, ¡me levanté hoy con ganas de escribirte!
Tú que estás perdida y triste. Te ves sin rumbo o dirección. Te estás ahogando en miedos, dudas, problemas y preocupaciones. Sientes un enorme vacío dentro de ti y, simplemente, no sabes lo que te falta.
¿Sabes?, ya me sentí así como tú. Con ese mismo torbellino de sentimientos descritos arriba. Vivía como en una montaña rusa, un día estaba allá arriba y otro allá abajo. ¡Un día de cabeza erguida y al siguiente cabeza abajo!
Buscaba llenar el vacío y encontrar un “puerto seguro”. Quería seguridad y no sentirme vacía… Hasta que un día llegué a este lugar del que solo escuchaba hablar mal. Llegué desconfiada y llena de barreras levantadas, pero de apoco todo se fue disipando, hasta que pude ver la realidad que muchos no entienden, pero eso puede cambiar así como sucedió conmigo.
Llevó tiempo, fue un proceso, pues tuve que derribar las barreras que había construido. Es así para algunos, lleva tiempo. Pero no todas son de esta forma, cada caso es un caso, por eso no podemos compararnos. Hay personas para las que todo fluye más rápido, ellas llegan sin barreras.
Después de vencer las barreras y derribarlas una a una, entendí que todas tenemos ese vacío. Es como si fuésemos creadas como un rompecabezas, donde siempre existe una pieza faltando y tenemos que encontrarla. En esa búsqueda nos confundimos. Pensamos que la pieza es una carrera exitosa, una familia, un marido, fama, dinero… Entonces conquistas todo eso y ves que el espacio sigue vacío…
Voy a revelarte un secreto. Esa pieza es el Espíritu Santo. Mientras no encuentres esa pieza, nada tendrá sentido en tu vida. Puedes conquistar todo lo que quieras, pero siempre sentirás un enorme vacío… ¡El rompecabezas no está completo!
Por otro lado, cuando encuentras la pieza y completas el rompecabezas, todo queda más claro. Ves la imagen completa y ahí todo cambia, estás completa. Pueden faltar otras cosas, una cosita aquí y otra allí, ¡pero ya no existe el vacío! Ahora comienza a existir una fuerza y una certeza de que vamos a llegar a donde queremos, con luchas, pero llegaremos.
Esta pieza es tan crucial, pues se multiplica dentro de tu y va encajando las piezas que en un momento otro salen de lugar. En los momentos de miedo, encaja el coraje. En los momentos de dolor, el consuelo e incluso una cierta anestesia para aliviarnos, y por ahí va…
Este es mi mayor tesoro en esta vida. Es lo más valioso que tengo.
¡Encontré esta piecita de mi rompecabezas y, desde entonces, nunca más fui la misma!
Aquí en el blog, con los mensajes, videos, libros, fotos, etc., todo lo que quiero es ayudarte a enfocarte para que encuentres la pieza que falta dentro de ti.
Pero, mira, necesitas quererla, más que cualquier cosa en esta vida. Entonces, buscas y encuentras.
El Espíritu Santo dentro de ti es la pieza que falta.
Nanda Bezerra
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