Tras los devastadores terremotos que azotaron Venezuela el miércoles 24 de junio, voluntarios de la Iglesia Universal se unieron para brindar apoyo urgente a los damnificados.
Los dos sismos, de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, causaron una destrucción generalizada, cobrándose vidas y dejando a muchas familias sin hogar. En respuesta, nuestros voluntarios en todo el país se movilizaron rápidamente para recolectar suministros esenciales, incluyendo alimentos, ropa y agua embotellada, cuya distribución comenzó de inmediato.
En Caracas, la capital, alrededor de 120 voluntarios comenzaron a ayudar a las personas sin hogar, especialmente en la zona de Los Palos Grandes. Además de proporcionar alimentos y agua potable a los residentes, los voluntarios también han apoyado a los servicios de emergencia que trabajan incansablemente en las labores de rescate, incluyendo Defensa Civil, la policía y los bomberos.
Se prepararon aproximadamente 2.000 comidas, junto con 10.000 botellas de agua mineral. Se ha distribuido ayuda tanto en Caracas como en La Guaira, ciudad costera gravemente afectada por los terremotos, donde otros 100 voluntarios se han sumado para brindar asistencia.
El pastor Djalma Bezerra, quien supervisa la labor de la Iglesia Universal en Venezuela, declaró: “La ayuda continuará el tiempo que sea necesario. Muchos residentes no tienen a quién recurrir, por lo que seguiremos ayudando mientras haya personas sin hogar y personal de emergencia atendiendo a las víctimas”. Algunos de nuestros edificios de la iglesia también han sufrido daños, con grietas en paredes y en el suelo, y letreros dañados, pero eso no nos ha detenido. Nuestra prioridad es apoyar a quienes más lo necesitan durante este difícil momento.”
Si bien el proceso de recuperación apenas comienza, nuestros voluntarios continúan brindando apoyo práctico, aliento y esperanza a las familias que atraviesan un momento sumamente difícil. Esta respuesta refleja el compromiso constante de la Iglesia Universal con el servicio a las comunidades locales, especialmente en momentos de crisis, demostrando que los actos de bondad pueden marcar una verdadera diferencia.