¿Qué te impide alcanzar la paz?

Week of Peace

La paz es algo que todos anhelamos, pero a muchos nos cuesta encontrarla. Puede que parezcas tranquilo por fuera, pero por dentro te sientas intranquilo e inquieto. ¿Por qué, entonces, es tan difícil mantener la paz? Y, aún más importante, ¿qué podemos hacer para experimentarla de verdad? Analicemos esto juntos.

La ausencia de paz suele deberse a dos factores principales: lo que sucede a nuestro alrededor y lo que sucede en nuestro interior.

Cuando el problema es externo, suele tener una solución práctica. Quizás tengas un problema recurrente en el trabajo que te quita el sueño, o estás lidiando con un dolor de muelas imposible de ignorar. En estos casos, la respuesta es afrontar el problema directamente: habla con tu jefe, pide cita; toma medidas prácticas.

Pero ¿qué pasa cuando la lucha es interna? El dolor, la culpa, la tristeza profunda: estas no se resuelven tan fácilmente. Quizás hayas sufrido una pérdida y sientas un vacío que nadie más puede ver. Quizás tu conciencia te atormenta por un error del pasado. Puede que por fuera parezcas tranquilo, pero por dentro estás lidiando con pensamientos que te impiden descansar.

Sea lo que sea que se interponga en tu camino hacia la paz, la Palabra de Dios ofrece más que un alivio temporal: proporciona una respuesta duradera.

La Palabra de Dios promete algo extraordinario: “Mucha paz tienen los que aman tu ley, y nada los hace tropezar.” (Salmo 119:165).

Esta paz no depende de que nada a tu alrededor funcione bien. Cuando amamos la Palabra de Dios y vivimos en obediencia a ella, disfrutamos de una paz profunda y duradera que los altibajos de la vida no pueden quebrantar. Pero sin esa paz interior, siempre parece que falta algo, por muy perfecta que parezca la vida por fuera.

Esta semana, en todas las Iglesias Universal del Reino Unido, celebramos la Semana de la Paz. Entonces, ¿qué pasos puedes dar para comenzar a vivir en esta paz?

  • Comienza tu día con la Palabra de Dios. Incluso unos pocos versículos bíblicos pueden cambiar tu perspectiva.
  • Habla con Dios en oración. No con palabras elocuentes, sino con sinceridad y honestidad.
  • Prepárate para la Santa Cena. Es una oportunidad para acercarte a Dios y experimentar su paz.

La paz no es temporal. Cuando nos alineamos con la Palabra de Dios y sus caminos, la paz se convierte en una realidad diaria, algo que ningún problema externo ni lucha interna puede arrebatarte.

Así que hoy, pregúntate: ¿qué me está robando la paz? ¿Es un problema externo que debo afrontar o una lucha interna que debo presentar ante Dios? En cualquier caso, la invitación sigue siendo la misma: este domingo, estás invitado para acercarte a Dios y entrar en la gran paz que Él ha prometido.