Piensa en un desierto por un momento. Una tierra amplia y abierta, con un calor abrasador, donde el suelo es seco, agrietado y el agua escasea. Desde la distancia, parece vacío y sin vida, como si nada bueno pudiera crecer allí.
Esta descripción refleja algo que muchas personas experimentan en su vida amorosa hoy en día, ya sean casadas o solteras.
Muchas personas sienten que su vida amorosa se ha convertido en una especie de desierto. No todos experimentan el mismo tipo de desierto, pero los sentimientos suelen ser muy similares.
Algunas personas se enfrentan al desierto de la soledad. Desean compartir su vida con alguien, pero se encuentran esperando y preguntándose si alguna vez llegará la persona adecuada.
Otros atraviesan el desierto de la decepción. Quizás confiaron profundamente en alguien, solo para terminar heridos. Las relaciones rotas y los recuerdos dolorosos pueden dejar a una persona con una sensación de cautela y agotamiento emocional.
También existe el desierto de la frustración, donde alguien intenta repetidamente construir una relación significativa, pero sigue encontrando problemas o malentendidos. Después de varios intentos, pueden empezar a sentir que nada cambiará jamás.
Incluso las parejas casadas pueden experimentar una época desértica. Una relación que antes era cálida y emocionante puede volverse poco a poco distante. La comunicación se dificulta, los pequeños problemas se agrandan y la conexión que una vez existió comienza a desvanecerse.
Cuando las personas pasan por estas situaciones, a menudo surge un obstáculo: el miedo a volver a creer. Pueden sentir que esperar algo mejor solo les traerá más dolor.
Por eso, algunos dejan de confiar no solo en los demás, sino también en las promesas de Dios para su vida. Las frustraciones del pasado pueden dificultarles creer que algo nuevo y mejor es posible.
Pero ¿sabías que, en algunas partes del mundo, cuando finalmente llueve en el desierto, las semillas que han estado escondidas bajo la arena comienzan a crecer? Pequeñas plantas brotan de la tierra y aparecen flores donde antes solo había polvo. El mismo lugar que parecía árido de repente se llena de color y vida.
Una promesa que se encuentra en el libro de Isaías 35:1-2 dice: “El desierto y el yermo se alegrarán, y se regocijará el Arabá y florecerá como el azafrán; florecerá copiosamente y se regocijará en gran manera …”. La misma tierra que una vez parecía vacía puede florecer de repente. Lo que antes parecía desesperanzado puede convertirse en un lugar de alegría y celebración. Esto demuestra que Dios tiene el poder de transformar por completo la realidad de una persona.
Para que esta transformación se produzca, se necesita algo esencial: la fe.
La fe no es simplemente un sentimiento que surge durante un momento de oración. Es una decisión. Significa elegir creer en la Palabra de Dios y permitir que sus promesas guíen tu vida.
Dios no miente ni cambia. Cuando una persona decide confiar en lo que Él ha dicho, le abre la puerta para que actúe en su vida.
Creer en las promesas de Dios significa decidir no vivir solo por lo que vemos o sentimos en el momento. En cambio, elegimos confiar en lo que Dios ya ha dicho en su Palabra.
Con esto en mente, este jueves 12 de marzo, en la Terapia del Amor, comenzamos un propósito especial inspirado en el Libro de Isaías 35: «El Poder de una Rosa en las Manos de Dios». Te invitamos a unirte a nosotros. Trae una rosa a la reunión, como símbolo de la promesa de que incluso un desierto puede florecer.
Durante la reunión, se bendecirá la rosa y te la llevarás a casa como recordatorio de tu fe en la transformación de tu vida sentimental. La semana siguiente, la devolverás y la quemarán para representar el fin de un ciclo y el comienzo de una nueva historia.
Después de todo, Dios no necesita nada extraordinario para obrar un cambio. Cuando una persona decide creer, al igual que las semillas escondidas bajo la arena esperando la lluvia, una nueva historia puede comenzar a formarse.
Evento: Terapia del Amor
Día y hora: Todos los jueves a las 20:00 h
Lugar: La Catedral de los Milagros, Teatro Rainbow, 232 Seven Sisters Road, Finsbury Park, Londres, N4 3NX