A medida que el año se acerca a su fin, es natural mirar atrás y reflexionar sobre lo que hemos logrado y lo que no. A menudo notamos que algunas metas no se alcanzaron del todo, otras quedaron inconclusas, algunas ni siquiera se materializaron, y esa familiar sensación de decepción comienza a apoderarse de nosotros.
Es fácil ignorarlo y esperar que el próximo año sea mejor. Pero incluso el tiempo que se siente “desperdiciado” puede enseñarnos algo y prepararnos para un 2026 más fuerte y centrado.
Aquí te explicamos cómo aprovechar al máximo los últimos días del mes:
Observa detenidamente lo que te ha estado quitando energía o distrayéndote de tus objetivos.
• Elimina hábitos que no te benefician: pasar demasiado tiempo en el teléfono, conversaciones improductivas, distracciones en el trabajo o incluso relaciones que debilitan tu visión.
Ahora es el momento perfecto para trazar un plan. Pregúntate: ¿Adónde quiero llegar en cada área de mi vida?
• Establece metas a corto, medio y largo plazo.
• Divide las metas grandes en pasos pequeños y claros. Esto facilita el seguimiento del progreso y te mantiene motivado.
Deja de procrastinar y avanza paso a paso.
• Toma acciones diarias para alcanzar tus metas.
• Cuando la vida dé un giro inesperado, no abandones el plan. Haz una pausa, haz ajustes y sigue adelante.
Al cerrar el año, declaremos que las murallas que nos frenan caerán al terminar este capítulo.
Entremos en el 2026 con fuerza, claridad y propósito.
Evento: Reunión de Prosperidad con Dios
Día y hora: lunes 29 de diciembre a las 19:30 h (también a las 7:00 h, 12:00 h y 16:30 h)
Lugar: En la Iglesia Universal en español