El cuerpo humano es una máquina poderosa, para moverse, adaptarse y fortalecerse con el uso. Sin embargo, cuando permanece inactivo, puede perder fuerza y flexibilidad, comprometiendo su correcto funcionamiento. Por eso, el ejercicio regular es esencial para mantener el cuerpo sano, fuerte y funcionando correctamente.
De igual manera, existe una forma vital de ejercicio para quienes formamos parte del Cuerpo de Cristo: compartir con los demás lo que hemos recibido de Él.
Cuando compartimos lo que Dios nos ha dado —ya sea una palabra de fe, un testimonio, guía o simple apoyo— no solo ayudamos a otros, sino que también fortalecemos nuestra propia fe y conexión con Él. Así como los músculos crecen al ejercitarse, nuestra fe crece al ponerla en práctica. Servir, dar y extender la mano nos mantiene espiritualmente activos, sensibles a la voz de Dios y alineados con su propósito.
Este es el ejercicio que fortalece el Cuerpo y le permite crecer, madurar y desarrollarse de manera saludable. Un Cuerpo activo es un Cuerpo vivo, unido y eficaz. La fe nunca fue concebida para ser estática; Su propósito es conmover, alcanzar a otros y dar fruto. Cuando ponemos en práctica lo que hemos recibido de Dios, experimentamos renovación, dirección y una relación más profunda con Él.
Si ya eres miembro del Cuerpo de Cristo y deseas servir a Dios con todas tus fuerzas, o si deseas formar parte de Su Cuerpo, ven y aprende a cumplir esta misión.
Evento: Miércoles del Cuerpo de Cristo
Día y hora: Miércoles a las 19:30 h (también a las 07:00h, 12:00 h y a las 16:30 h)
Ubicación: En la Iglesia Universal en español