¿Alguna vez has mirado atrás y te has preguntado qué tan diferente sería tu vida si hubieras tomado otra decisión? Una palabra que no hubieras dicho, una decisión apresurada o haber seguido un camino sin pensarlo mucho: casi todos llevamos al menos un momento que desearíamos revivir, preguntándonos: “¿Y si hubiera elegido diferente?”
Este sentimiento es más común de lo que muchos creen. Encuestas recientes en el Reino Unido indican que alrededor del 58% de los británicos recomendarían a sus yo más jóvenes tomar mejores decisiones de vida, mientras que el 47% admite pasar un tiempo considerable, potencialmente seis días al año, dándole vueltas a decisiones pasadas.
El arrepentimiento es una experiencia humana universal que revela cuán profundamente nuestras decisiones moldean nuestro presente y futuro. Incluso aquellos que parecen haber triunfado no están exentos. El ícono de la moda Giorgio Armani comentó una vez que su mayor arrepentimiento era trabajar demasiado y no pasar suficiente tiempo con su familia y amigos. A pesar de su éxito y reconocimiento mundial, sus palabras revelan una verdad aleccionadora: los logros no borran las consecuencias de las prioridades equivocadas.
La Biblia explica por qué sucede esto y nos advierte claramente: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). Nuestra propia voluntad —nuestras emociones, impulsos y deseos— puede engañarnos fácilmente. Lo que parece correcto en el momento no siempre conduce a lo que finalmente es correcto.
Muchas malas decisiones surgen de confiar en nuestro corazón sin buscar la guía de Dios. Por eso es esencial priorizar su voluntad sobre la nuestra. La voluntad de Dios es perfecta, incluso cuando desafía nuestros deseos personales. Cuando oras para que se haga la voluntad de Dios, incluso cuando contradice la tuya, no estás perdiendo. Estás ganando, porque Dios ve lo que nosotros no podemos ver.
Cuando Jesús oró en Getsemaní: “No sea como yo quiero, sino como tú quieras” (Mateo 26:39), dio el ejemplo definitivo de priorizar la voluntad de Dios. En ese momento, su entrega pudo haber parecido una pérdida a los ojos humanos, pero condujo a la mayor victoria de todas: nuestra oportunidad de salvación.
Si quieres aprender a alinear tu vida con la de Dios y evitar futuros arrepentimientos, no hay mejor manera de hacerlo que conociendo su voluntad, la cual se revela en su Palabra. Acompáñanos este miércoles en nuestro Estudio Bíblico, al concluir la serie Los Misterios de Getsemaní.
Evento: Estudio Bíblico: Los Misterios de Getsemaní
Día y hora: miércoles a las 18:00 h (también a las 7:00 h, 12:00 h y 16:30 h)
Ubicación: En la Iglesia Universal en español
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