La bondad: Una señal de quienes caminan con Dios

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La bondad tiene la capacidad de transformar momentos ordinarios en algo significativo. No se trata simplemente de ser cortés o tener buenos modales, sino de tratar a las personas con verdadero cariño, respeto y compasión, dondequiera que la vida nos lleve.

A la luz de la Santa Biblia, la bondad refleja el carácter de Dios a través de acciones prácticas y hace visible la fe que profesamos en nuestra forma de relacionarnos con los demás. Esto se aplica en todo ámbito: en casa, en el trabajo, en la calle, en la iglesia y en cualquier circunstancia. Por lo tanto, ninguna situación nos impide ser bondadosos; cada situación nos ofrece la oportunidad de practicar esta virtud.

Dios es bondadoso

En Gálatas 5, el apóstol Pablo describe el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Si bien algunas traducciones de la Biblia varían ligeramente en la redacción, el mensaje es claro: la bondad es uno de los resultados naturales de una vida guiada por el Espíritu Santo.

Kind 1Por supuesto, cualquiera puede mostrar bondad, incluso sin ser cristiano. Sin embargo, quien realmente camina con Dios inevitablemente se volverá más bondadoso, porque está creciendo para reflejar el carácter de Dios.

Vemos este principio a lo largo de las Escrituras. Por ejemplo, cuando David fue presentado al rey Saúl, no solo fue reconocido por su valentía y habilidades, sino también por su carácter:

«He aquí, he visto a un hijo de Isaí, el de Belén, que sabe tocar, es poderoso y valiente, un hombre de guerra, prudente en su hablar, hombre bien parecido y el Señor está con él.» (1 Samuel 16:18).

Más allá de las buenas maneras

La verdadera bondad se revela en cómo hacemos sentir a los demás. Cuando alguien nos trata con amabilidad, generalmente nos sentimos respetados, bienvenidos y valorados.

Muchas personas permanecen en la iglesia porque recibieron una cálida bienvenida. De igual manera, en la vida cotidiana, la forma en que nos tratan a menudo influye en nuestras decisiones y nuestras relaciones.

Es agradable estar cerca de las personas amables, no porque eviten tomar postura, sino porque saben discrepar sin ofender, corregir sin humillar y defender sus convicciones con respeto. Además, son lo suficientemente humildes como para disculparse y están dispuestas a pasar por alto las ofensas.

El Señor Jesús dijo:

«Por eso, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos, porque esta es la ley y los profetas.» (Mateo 7:12).

Kind 2Este principio resume la esencia de la verdadera empatía: ofrecer a los demás lo que nosotros mismos quisiéramos recibir. También se relaciona directamente con los dos mandamientos más importantes: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo.

La amabilidad en la práctica

En cada situación, pregúntate: «¿Cómo me gustaría que me trataran?». Luego, pon la respuesta en práctica. Si deseas recibir amor, demuestra amor. Si aprecias el cariño, cuida de los demás. Si valoras la puntualidad, sé puntual. Y si te gusta que te escuchen, ofrece la misma atención a quienes te rodean.

Al mismo tiempo, recuerda que no todos tienen las mismas necesidades ni expectativas que tú. Por lo tanto, además de expresar tus propias preferencias, procura comprender las de los demás. La verdadera bondad comienza cuando dejamos de pensar solo en nosotros mismos y empezamos a considerar a los demás con el mismo cariño que esperamos recibir.

En la Iglesia Universal, nuestra misión es sencilla y fundamental para nuestra fe: amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Por eso, nuestras puertas están abiertas todos los días, con cuatro reuniones diarias dedicadas a ayudar a las personas a afrontar los desafíos de la vida mediante el poder de la fe.

Estas reuniones, basadas en la Biblia, abordan todas las áreas de la vida, incluyendo las finanzas, la salud, la familia, las relaciones y el bienestar espiritual y emocional. Además, ofrecemos una línea de ayuda disponible las 24 horas. Si necesitas que alguien te escuche u ore contigo, puedes llamarnos al 020 7686 6048 o visitar la Iglesia Universal en español, donde un pastor estará listo para recibirte y apoyarte.