Un Camino de Fe de 50 Días hacia Pentecostés

Pentecost

El domingo 5 de abril marcó el inicio de un significativo camino de fe de 50 días para preparar nuestros corazones y mentes para Pentecostés el 24 de mayo. Inspirado en el período posterior a la resurrección de Jesús, cuando permaneció con sus discípulos durante 40 días, culminando con el derramamiento del Espíritu Santo.

Este año, el inicio de este propósito espiritual se marcó de manera poderosa. En el evento “Familia al Pie de la Cruz” del Viernes Santo, los presentes recibieron gratuitamente una botella de aceite bendecida y participaron en la primera unción, marcando así el inicio de un período enfocado en la fe, el compromiso y el crecimiento espiritual.

La guía es sencilla: cada mañana, antes de salir de casa, se nos anima a ungir nuestra cabeza con el aceite, presentando nuestras vidas ante Dios y buscando la promesa del Padre: el Espíritu Santo.

Al mismo tiempo, se nos recuerda algo esencial: este camino comienza en nuestro interior. Antes de dirigir nuestra atención a cualquier otra persona, cada uno de nosotros está llamado a fortalecer su propia relación con Dios. Esto significa asumir la responsabilidad de nuestra vida espiritual por encima de todo.

Este principio se refleja en lo que sucedió después de la resurrección de Jesús. Alrededor de 500 personas escucharon su instrucción de esperar la promesa, pero solo 120 permanecieron firmes hasta el final, y fueron esas 120 quienes recibieron el Espíritu Santo. La lección es clara: no todos los que comienzan el camino lo terminan, pero quienes perseveran experimentan la promesa.

Por eso, el propósito de 50 días es más que simplemente contar los días. Se trata de constancia, fe y de tomar la decisión diaria de mantenernos comprometidos, incluso cuando no es fácil.

De igual manera es importante comprender la diferencia entre tener a Dios a nuestro lado y tenerlo dentro de nosotros. Si bien Jesús caminó con sus discípulos durante su tiempo en la tierra, después de su ascensión envió al Espíritu Santo, el Consolador, para morar en los creyentes. Esta presencia interior trae fortaleza, elimina el miedo y brinda guía en cada área de nuestra vida.

Este propósito está abierto a todos los cristianos, independientemente de su denominación. Es una invitación a todos los creyentes a participar y acercarse a Dios.

Durante estos 50 días, el enfoque es sencillo: buscar diariamente al Espíritu Santo con fe y disciplina. Más que simplemente recordar Pentecostés, el objetivo es vivirlo personalmente, permitiendo una transformación real y duradera desde dentro.

Evento: 50 días para Pentecostés
Período: Domingo 5 de abril – Domingo 24 de mayo
Lugar: En la Iglesia Universal en español