Ser parte del Cuerpo de Cristo es más que simplemente participar en las reuniones o llamarse cristiano. La fe cristiana nunca fue para vivirse en aislamiento. Desde el principio, Dios estableció la iglesia como una fuente fundamental de fortaleza espiritual, algo que se siente importante en los tiempos que vivimos.
Con el paso de los años, muchas personas se han alejado de la iglesia, creyendo que pueden mantener una fe fuerte por sí mismas. Esta idea no es nueva, pero es una trampa espiritual. La fe en aislamiento puede parecer más fácil, pero con el tiempo se debilita.
Entonces, ¿qué significa realmente ser parte del Cuerpo de Cristo?
“y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”. (Hebreos 10:24-25)
Este pasaje nos da una guía clara y práctica sobre cómo vivir la fe. Aquí hay cuatro lecciones importantes sobre lo que significa ser verdaderamente la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.
La primera lección del texto bíblico es: “Considerémonos unos a otros”. Esto revela que la fe cristiana es colectiva. Jesús no dijo: “Donde esté una persona”, sino: “…donde dos o tres estén reunidos en mi nombre…” (Mateo 18:20). En otras palabras, nadie se convierte en la Iglesia solo.
La Biblia describe a la Iglesia como el Cuerpo de Cristo, con Jesús como cabeza y cada creyente como parte del cuerpo. Al igual que el cuerpo humano, ninguna parte funciona de forma independiente. Las manos dependen de los brazos, los pies dependen de las piernas, y cuando una parte sufre, todo el cuerpo lo siente.
De la misma manera, ser parte del Cuerpo de Cristo significa aprender a convivir con los demás con humildad, unidad y la comprensión de que ninguno de nosotros es espiritualmente autosuficiente.
La segunda enseñanza es “estimular el amor y las buenas obras”. Cuando el Cuerpo de Cristo se reúne, algo poderoso sucede. La fe se renueva, la esperanza se restaura y una persona eleva a otra.
Puedes entrar a la iglesia sintiéndote cansado, desanimado o inseguro, solo para escuchar un testimonio que habla directamente de lo que estás pasando. La oración, la palabra o la experiencia de alguien reaviva tu fe. No es casualidad. Dios obra a través de la comunidad. Congregarse no es una rutina religiosa ni una obligación. Es una fuente de fortalecimiento espiritual.
La tercera lección es: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre”. Incluso en la Iglesia primitiva, algunos creían que reunirse no era necesario. Hoy en día, esta idea está muy extendida, especialmente online.
A menudo se escuchan frases como: “Yo soy la iglesia” o “No necesito ir a un templo para tener fe”. Si bien es cierto que Dios nos escucha en cualquier lugar, la fe personal no reemplaza la vida en comunión con los demás.
La Iglesia es donde Dios nos moldea, nos corrige y nos fortalece. Cuando alguien se desconecta de la congregación, se vuelve espiritualmente vulnerable.
Hebreos termina con un recordatorio: « cuanto veis que aquel día se acerca ». Esto se refiere al regreso de Jesús y las señales que nos rodean son imposibles de ignorar.
Vemos:
Nunca antes estas señales habían sido tan visibles. Este no es momento de alejarnos ni de enfriarnos. Es momento de fortalecer nuestra fe, mantenernos conectados y mantener la mirada fija en Jesús. La presión puede aumentar, pero es en Cristo y en su Cuerpo que nos mantenemos firmes.
Ser parte del Cuerpo de Cristo significa vivir la fe en comunidad, con responsabilidad espiritual, perseverancia y compromiso. La Iglesia no es solo un edificio, es el lugar donde Dios nos fortalece unos a otros.
Durante enero, nuestras reuniones de los miércoles se centrarán en este tema: El Cuerpo de Cristo. Te invitamos a participar y a unirte a las reuniones en la Iglesia Universal en español.
La fe nunca fue para vivirla en soledad.
Evento: Miércoles del Cuerpo de Cristo
Día y hora: Cada Miércoles a las 19:30 h (también a las 7:00 h, 12:00 h y 16:30 h)
Ubicación: En la Iglesia Universal en español