Mucha gente ve a Dios como un mago, alguien que resolverá al instante todos sus problemas con solo pedirlo. “Dios, tengo este y aquel problema; ¡por favor, haz que desaparezcan!”. Pero Dios no obra así. Él no hace magia. Dios obra a través de su Palabra.
Su Palabra nos enseña, guía, corrige y nos guía en la dirección correcta.
Tomemos a Abraham como ejemplo. Antes de prometerle bendiciones, Dios le dio instrucciones claras: “Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.” (Génesis 12:1-2).
Abraham tuvo que renunciar a la comodidad, la seguridad y a sus propios planes. Aunque rico, estaba frustrado: no tenía hijos y no sabía quién heredaría su riqueza. Durante más de treinta años, cargó con esa decepción.
Dios vio su angustia y escuchó sus oraciones, pero no hizo que las cosas sucedieran al instante. En cambio, le pidió a Abraham que obedeciera, que actuara con fe y siguiera su Palabra. Abraham obedeció, sacrificó su voluntad y, al hacerlo, se convirtió en una bendición. Así obra Dios: no con magia, sino con su Palabra.
Obedecer a Dios no siempre es fácil. Servir a alguien a quien no se ve requiere fe y paciencia. Muchas personas luchan, incapaces de someterse completamente a su Palabra. Pero quienes lo hacen se convertirán en bendición.
Dios no hizo a Abraham padre de un solo hijo, sino de muchas naciones. Dios también ve tus luchas y quiere hacer grandes cosas en tu vida. Pero la pregunta es: ¿estás dispuesto a obedecer su Palabra y confiar en él, como Abraham?
Acompáñanos este miércoles en la Iglesia Universal para nuestro estudio bíblico: “Cómo Convertirse en la Propia Bendición “. Descubre cómo obedeciendo la Palabra de Dios puede transformar tu vida.
Evento: Cómo Convertirse en la Propia Bendición
Día y hora: Miércoles a las 19:30h (también a las 7:00h, 12:00h y 16:30h)
Lugar: En la Iglesia Universal en español